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sábado, 8 de noviembre de 2014

LA POBREZA NO DEBERÍA SER DELITO, SI NO, EL TERCER MUNDO AL COMPLETO ESTARÍA EN PRISIÓN



Hace meses, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, amenazó con multar con 750 € a los pobres que hurgaran en los contenedores de basura para poder comer, ante la imposibilidad de ganar dinero honradamente para comprar comida para ellos y para sus familias, si las tenían.
Cuando hacen ellos eso, es por necesidad, aunque se arriesgan a pillar multitudes de enfermedades por coger alimentos mezclados con otros ya en mal estado, putrefactos o caducados hace mucho tiempo. Antes eso que robar.
Pues eso no les parece bien a los alcaldes de algunas otras ciudades, como ahora Sevilla, que parecen acordarse de aquella nefasta Ley de Vagos y Maleantes (sí, han leído bien) que existía en los finales del franquismo y que enviaba a la cárcel a cualquier mendigo. Ya lo recordaba de los cómics españoles de la época, cuando aparecía cualquier policía enviando al protagonista a estar entre rejas si le pillaban pidiendo limosna.
Por lo visto, piensan que gente haciendo eso perjudica la imagen de la ciudad y vienen menos turistas. Con miseria o sin ella, vienen los turistas igual, señores, vean ejemplos como Bangkok o la India, que fascinan al turista extranjero sin importarles la pobreza extrema de la mayoría de sus habitantes. Lo que ahuyenta el turismo sería que hubiera demasiados robos, sobre todo a los turistas.
El alcalde de Sevilla, José Ignacio Zoido (PP), ha subido la multa que proponía Botella en Madrid y llega a 790 €. No sé si sabrá el señor alcalde que Jesús de Nazaret vestía como un pobre, se encontraba más a gusto entre gente pobre y sencilla que entre los ricos, a los que acertadamente advertía con la frase “Antes pasará un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos”.
Esto lo digo sin querer caer en ningún momento en demagogias, pues ya conocemos que las diferencias entre ricos y pobres caen también en que a los segundos les encantaría ocupar el lugar de los primeros o llegar a ser como ellos. No obstante, se olvidan ciertos políticos de la tragedia que atraviesa la gente honrada de clase baja que no tiene trabajo. Se les ha demonizado obsesivamente diciendo que no quieren trabajar y no lo harán hasta que se les acabe el subsidio. Falso. Nadie puede vivir como un rey con 700 € al mes (como máximo), sobre todo si tienes facturas o deudas que pagar. Yo mismo lo sé por propia experiencia, y para vivir aceptablemente, hay que trabajar, ganando un sueldo digno y suficiente, claro.
Y la corrupción masiva, como las “tarjetas black” que han salpicado incluso a la izquierda más solidaria con los pobres (Izquierda Unida), ha desencantado aún más a la ciudadanía. Tampoco haré demagogia con esto, ya oído miles de veces que casi lo hemos aceptado con resignación, al no salir casi nadie que lo remedie y encima algunos que decían que acabarían con la corrupción eran ellos mismos unos corruptos mil veces peores. El peor ejemplo lo tuvimos en el fallecido Jesús Gil, ex Presidente del Atlético de Madrid y alcalde de Marbella con más del 80 % de los votos, que incluso extendió su poder a otros Ayuntamientos como Estepona y Ceuta, para acabar sembrando una red de corrupción y especulación que deja en inofensiva la actual de Granados y otros políticos detenidos en la Operación Púnica.
El Tercer Mundo está poblado de países con pocos recursos, con poco dinero también, no por que nunca lo hayan tenido, sino por que los países europeos que los colonizaron les quitaron sus recursos naturales (minería, materias primas, alimentación, etc.) y cuando se independizaron, pudieron seguir a su manera, pero sin la fuerza y la competitividad que sí tiene cualquier país europeo puntero. Zoido, por esa regla de tres, les tendría que multar a todos sus habitantes por pasarlas canutas para poder comer algo durante el día, con esos niños esqueléticos que cada día mueren miles por hambre. Pero esos dirigentes políticos les siguen viendo con el paternalismo de la gente del Primer Mundo. Hace poco pusieron en La 2-TVE un reportaje del NO-DO de 1951, donde mostraban cómo se trabajaba en la Guinea Española (actual Guinea Ecuatorial). El narrador justificaba que sólo los blancos mandaran allí, pues parece ser que para ellos, los negros estaban incapacitados para gobernar como debía ser.
Ese reportaje es muestra de una época en donde se pensaba de una manera que hoy en día nos da vergüenza ajena, pues pocos pensarían mal ahora de los africanos como gobernantes de sus países y reconocerían que el hombre blanco se portó muy mal con ellos. Los misioneros cristianos, presentes en todos esos países, y en condiciones casi siempre duras, por falta de medios e incluso sufriendo hostilidad por parte de los poderosos locales, han avisado miles, millones de veces sobre qué debe hacerse con los pobres de esos países, pero como decía Jesús, sólo se da a los pobres lo que a uno le sobra.


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