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jueves, 9 de octubre de 2014

FALTA DE CATEGORÍA DEL GOBIERNO Y LOS MEDIOS ANTE LA CONSULTA CATALANA




No he querido apenas leer este fin de semana las respuestas a la convocatoria de la consulta en Catalunya. Es por que ya me suponía cómo serían. Con la misma cortedad de miras que tenía Carmen Franco, por ejemplo, cuando se creía que todo el mundo era Sodoma y Gomorra menos la España franquista, claro. El otro día, viendo la miniserie sobre la famosa visita de Eva Perón a España, pude ver cómo a la prepotente mujer de Franco le caía mal la Primera Dama argentina, y eso que venía de un país aliado, el único que encontró la dictadura franquista en el planeta. Se comportaba “la Collares”, como se la llamaba despectivamente por su afición a llevar tantos collares como Antonio Gala a llevar toda clase de bastones, como una inquisidora, y no podía evitar, valga la redundancia, de ver a Evita como si ella fuera una especie de prostituta de lujo, con sus abrigos ostentosos, sus vestidos escotados o sin mangas e incluso cuando en una escena quería enseñar a bailar el tango a Carmencita, la hija del Caudillo. Eso ya fue el colmo para la reprimida señoritinga de costumbres medievales, educada entre monjas y que le habían enseñado que bailar agarrado era pecado mortal. Todo esto se podría aplicar a la gente, desde políticos a periodistas, que sin saber ni querer tener la amplitud de miras y el espíritu deportivo que ha demostrado tener David Cameron ante el referéndum de Escocia, han dicho de todo contra Catalunya y contra su Presidente como quien se cree “más papista que el Papa” o que se cree el único decente que queda en el planeta Tierra. A los británicos no les hizo ninguna gracia el referéndum escocés, claro, no nos vamos a engañar, sería para ellos como cuando el fin del Imperio Británico, pero su concepto de la Democracia está arraigado de verdad. Y Canadá, que es país de la Commonwealth, donde la Reina Isabel II es Jefe de Estado simbólicamente, concedió a la francófona y “afrancesada” provincia del Québec hasta dos oportunidades de hacer un referéndum, todas ellas con resultado negativo, como la de Escocia, pero se la concedieron. Y luego tan amigos. Los quebequeses, que no son tontos y también son pacíficos, decidieron esperar a otra oportunidad. Volviendo a la consulta catalana, si quieren un buen resultado los unionistas, que se esmeren como hicieron los británicos. Ni tanques, ni amenazas, ni nada. Simplemente se unieron a la gente local para conseguir votos favorables al No, contando con que sólo podían votar los censados en Escocia (escoceses de pro como los actores Sean Connery o Ewan McGregor, al residir en el extranjero, no podían votar). Eso tendrán que hacer en Catalunya. Pero como no saben hacer las cosas más allá de esas películas donde el “héroe” sólo entiende de peleas tabernarias, pues sólo consiguen que los partidarios del Sí crezcan como la lista de actrices porno que han rodado escenas con Rocco Siffredi, aunque no tuvieran sexo con él. Esto ya se lo reprochó a ellos incluso un unionista convencido como Javier Nart: “Con su actitud, están creando muchos independentistas cada día”. Y en el extranjero, aunque dicen que es un asunto interno español, acabarán haciendo como en Kosovo, en donde aprovecharon para introducir sus empresas, sus productos e incluso sus películas, como Francia o los Estados Unidos.


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