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jueves, 9 de octubre de 2014

ANDORRA, EL PAÍS DE LOS PIRINEOS



Si alguna vez han visitado los Pirineos, hay una zona en ellos, en los Pirineos Catalanes, que se diferencia del resto. No es una pequeña comarca ni ninguna ciudad. Es una zona de más de 400 kms. cuadrados, de forma circular y que mide de largo unos 35 kms., tanto de Norte a Sur como de Este a Oeste. Esa zona resulta ser un país soberano, existente desde el siglo IX (cuando el Emperador Carlomagno), con su propia bandera, himno nacional y Constitución. Y tiene también un nombre propio: Andorra.

Si cogemos la carretera que sale de La Seu d’Urgell hacía el Norte, la N-145, con el río Valira al lado todo el tiempo, pasados 10 kms. llegaremos a un puesto de aduanas. Pensaremos que es la aduana de Francia, pero no, es la de otro país. Si vienes en autocar desde Barcelona, como hizo el viajero, no te hacen parar para registrar el equipaje; sólo si sales de Andorra con destino a España o Francia.

Cambia el idioma y también el teléfono móvil

Al pasar la frontera, veremos que cambiará el idioma de las señales de tráfico, al catalán exclusivamente, los automóviles que veremos, aunque de marcas como las nuestras, tienen matrículas extrañas, y también algo inesperado: nuestro teléfono móvil cambiará de compañía y en vez de Movistar, Orange o la que sea, aparecerá un nombre de tres letras: STA.
Lo primero se explica en que la lengua catalana es la oficial de Andorra desde siempre, y lo segundo es que Andorra, como cualquier país soberano, aunque sea pequeño, tiene su propia red de telecomunicaciones. STA significa Servei de Telecomunicacions d’Andorra. Una compañía que funciona perfectamente, pero que nos indicará que al estar en un país extranjero, si queremos enviar un SMS a nuestras amistades, será difícil hacerlo, aunque con el Whatsapp e Internet en el móvil, lo podremos solucionar.
Lo de las matrículas no hace falta explicarlo, sólo que llevan el escudo nacional, una letra y varias cifras y la denominación “Principat d’Andorra”. Cada país tiene su estilo.


Ciudades como las nuestras y enmedio de montañas altas

Subiendo por la carretera, ya en Andorra, y a través del valle, a los 3 kms., nos encontraremos la primera ciudad andorrana, Sant Julià de Lòria, y será como cualquier ciudad o pueblo de los Pirineos. Como si no nos hubiéramos movido de La Seu d’Urgell. Unos 7 kms. más adelante, llegaremos a Andorra la Vella, la capital del país, mucho más grande que Sant Julià de Lòria. Ya es una ciudad en toda regla, y lo primero que veremos es que se las ha arreglado para desarrollarse y crecer enmedio de altas montañas que la encorsetan, con edificios y chalets que se han instalado algunos en barrios situados en las laderas altas. Esto de las ciudades encajadas en valles es común en todo el país, de lo cual ya hablaremos más adelante.

Andorra la Vella, la ciudad de las compras más baratas

Andorra la Vella es la capital andorrana, el centro de todo el tinglado nacional, algo normal en cualquier país y más aun si es pequeño. Pero lo que primero nos llamará la atención es que sus principales avenidas y calles están llenas de tiendas y comercios, durante el día siempre plenas de gente y con un tráfico abundante, lo que nos sorprenderá en una ciudad pequeña, aparentemente aislada enmedio de los Pirineos. El motivo es que Andorra tiene unos precios de electrodomésticos y demás aparatos más baratos que aquí, sin los impuestos que nos cargan en los precios, lo que motiva que gente de España o Francia vaya allí a comprarlos.

Otras ciudades andorranas

Las zonas habitadas de Andorra, todas en los valles, se pueden dividir en cuatro: la zona central y la más populosa (Andorra la Vella, Les Escaldes-Engordany y Encamp); la zona Norte (sobre todo La Massana y Ordino, con dos estaciones de esquí en la zona), la zona Este (Canillo, Soldeu y Pas de la Casa, con las montañas más altas y pueblos de pocos habitantes) y la zona Sur, con Sant Julià de Lòria, tocando la frontera.




Andorra, Monarquía de dos personas y no hereditaria

Otro detalle peculiar de Andorra es que es una Monarquía, pero peculiar. Para empezar, no es de una persona, sino de dos, y no es hereditaria. Por un lado está el Obispo de La Seu d’Urgell, y por el otro el Presidente de Francia. La Historia andorrana, de más de 1.000 años, la mayor parte independiente, ha tenido cientos de amos del país, aunque los Condes de Urgell y de Foix llegaron a dominarlo desde fuera, cada uno por su lado o conjuntamente, hasta que el Obispado de La Seu d’Urgell heredó los derechos de los primeros y los Reyes de Navarra y de Francia (y de éste el Presidente) los segundos. Por razones obvias, el Obispo y el Presidente no son cargos hereditarios, pasan a sus sucesores en ambos cargos, aunque en Andorra se les llama Co-Príncipes.
Pero sólo son cargos representativos, pues es el Primer Ministro de Andorra el auténtico mandamás nacional, además del Parlamento. No tiene Ejército, aunque Francia y España se ocupan de defenderla de ataques externos, cosa innecesaria, al ser un país pacífico, donde se destina una cantidad ridícula a armas.

84000 habitantes, 24000 en Andorra la Vella

Andorra, hasta hace un siglo, era un país pobre y atrasado, pero en un siglo ha evolucionado a velocidad astronómica, siendo hoy un próspero país. De los apenas 5.000 ó 10.000 habitantes de hace más de medio siglo, ahora supera los 84.000, de ellos unos 24.000 en la capital Andorra la Vella, y otros 16.000 en Les Escaldes-Engordany, la ciudad vecina, tan vecina que están prácticamente pegadas la una a la otra, sin que sepamos distinguir si nos hemos salido de una y hemos entrado en la otra.
Si nos damos un paseo por la capital, y lo mismo en el resto del país, veremos que los habitantes son blancos y europeos, no veremos apenas los sudamericanos, magrebíes o chinos que abundan en nuestras ciudades.
Pero teniendo en cuenta el tamaño de Andorra, estas muchedumbres no se notarán apenas, no estamos en Japón ni en China, donde 84.000 habitantes sólo sería una pequeña ciudad.




Turismo y Esquí, otras fuentes de ingreso nacionales

No sólo de vender más barato vive Andorra, en todo el país hay unas zonas de gran belleza que interesan al turista extranjero, desde las iglesias románicas, comunes en todos los pueblos pirenaicos, a los impresionantes paisajes de alta montaña, la mayoría deshabitados por que Andorra, que está como mínimo a 900 mts. de altura, tiene un clima invernal duro, donde las altas montañas quedan cubiertas de mucha nieve. Por ello las ciudades se encuentran sólo en el fondo de los valles, lo que apenas representa un 30 % del territorio.
Y ya que hablamos de la nieve, en Andorra hay varias estaciones de esquí, visitadas por cientos de miles de esquiadores de medio mundo. Están las de Soldeu, Pal o Arinsal.
Por la orografía andorrana, una de sus ciudades, Pas de la Casa, es un caso especial, ya que se encuentra apartada del resto del país por las montañas de Envalira y pegada a la frontera con el Ariège francés, a 2.000 mts. de altura. A ella vienen muchos franceses a comprar artículos o comida. Se comunica con el resto de Andorra por un túnel de peaje y por la carretera de Envalira, que sube hasta los 2.400 metros.
Por último también está la Economía, con Andorra adaptada a los nuevos tiempos. Ya no es un paraíso fiscal o lo ha suavizado mucho, pues el co-príncipe Nicolas Sarkozy exigió que renunciaran a ello o que lo cambiaran, pero el país sabe reinventarse.

Andorra, organización administrativa con toque propio

Para los que somos “de fuera”, encontraremos que Andorra tiene un estilo de Administración local o política propio, que nos parecerá diferente. Para empezar, está dividido en siete circunscripciones, allí llamadas Parroquias (sólo el nombre ya nos parece extraño, así llamamos aquí a una iglesia de barrio), que también serían los Municipios. Y más aun nos extrañará que al Alcalde de cada uno de ellos se le llama “Cònsol” (Cónsul), y al Municipio, “Comú”.
El Parlamento nacional está en la Casa de la Vall de Andorra la Vella, formado ahora por 28 escaños. En las últimas elecciones, cayó el Partido Socialdemócrata (PS), pasando al poder Democràtes per Andorra (DdA) de Antoni Martí, actual Primer Ministro, una coalición de partidos de centro-derecha que aglutinaba al ya desaparecido PLA (Partit Liberal d’Andorra) y otros partidos pequeños. Esta coalición consiguió 20 de los 28 escaños, pues según la Ley electoral andorrana, se dan escaños primero al más votado en cada Parroquia y después al más votado de todo el país, de ahí que tengan tantos escaños y los socialdemócratas sólo tengan 6, ya que DdA ganó en todas las Parroquias. Los dos escaños restantes los tiene un partido local, Unió Laurediana, que se presentaba en Sant Julià de Lòria y reunió muchos votos locales.

Andorra es un país culto

Cuando no era un país próspero como ahora, Andorra era un país atrasado con Agricultura y Ganadería, y ahora, aparte de Turismo, Esquí y Economía, también sabe tener su atractivo para la Cultura o tener sus propios iconos culturales.
Como en todo el Pirineo, están las iglesias románicas, como la de Meritxell, que tiene ahí a la Patrona de Andorra, pero también Andorra organiza Premios Literarios prestigiosos, tiene sus propios escritores e incluso sus propios cantantes y músicos. Es verdad que, por razones de lengua, cuenta con la inestimable ayuda desde Catalunya, que se apoyan mutuamente en traer a escritores, cantantes e incluso cineastas a un territorio o al otro. Catalunya ayudó a Andorra cuando quiso ir al Festival de Eurovisión con canciones cantadas en su lengua, que rompía la monotonía de todos cantando en inglés (España y Francia también cantan en su lengua), pero duró sólo cinco años.
Nos interesará más lo de que se hagan Premios o Festivales modestos para cualquier rama de la Cultura, menos importantes pero más auténticos, sin tanto eco mediático.
Lo mismo se podría decir cuando el actor Joel Joan, hasta hace poco Presidente de la Academia Catalana del Cine, quiso animar a Andorra a enviar películas a los Óscar, con co-producción andorrana pero rodadas en Catalunya o Andorra, pero se desechó por que Andorra no tiene industria cinematográfica propia y ello requiere mucho dinero, algo que la Economía nacional no tiene tan desarrollado como el Turismo.

Los andorranos son católicos

Por tener como co-príncipe a un Obispo, el de La Seu d’Urgell, Andorra siempre ha estado bajo la influencia de la Iglesia Católica, por ello casi todos los andorranos son católicos, aunque la vida actual andorrana, como en todo Occidente, deja la Religión en segundo plano, si la hay. La Constitución nacional, aprobada en 1993, reconoce el derecho a la libertad religiosa, aunque el aborto está prohibido. El divorcio sí está permitido.

No hay tren en Andorra, pero carreteras sí

A los que nos gusta ir en tren, desgraciadamente Andorra carece de él. Por su difícil orografía, que entre otras cosas necesita de la construcción de muchos túneles, los proyectos de construir una línea de tren allí son costosos, algo que la Economía nacional no puede cubrir por sí sola. Hay un proyecto que sería desde Puigcerdà, pasando por La Seu d’Urgell y subiendo hasta Andorra la Vella, pero aun está en fase de examen. Andorra sí tiene carreteras, pero sólo dos vías al extranjero, que son a España por el Sur (Sant Julià de Lòria) y a Francia por el Este (Pas de la Casa). Al Norte llega una carretera hasta Arinsal y El Serrat, pero las altas montañas nos paran ahí.
Las ciudades se interconectan por autobús. La capital tiene dos líneas de autobús locales gratuitas (“comunales” las llaman) que recorren la ciudad y Les Escaldes-Engordany.

¿Hace falta pasaporte?

Nos preguntamos si para ir a Andorra hace falta pasaporte o visado. A los miembros de la Unión Europea, entre ellos España, nos es suficiente con el DNI. Lo único que necesitaríamos sería una Tarjeta Sanitaria Europea por si nos pasa algo gordo, que esperemos que no pase, claro.

Un país sin guerras, al que Pete Seeger dedicó una canción

Hace siglos que Andorra no padece guerras, al menos locales, ya que otras veces fue invadida, como cuando Napoleón o las disputas entre los condes de Urgell y Foix. Tuvo la suerte de no ser invadida en la II Guerra Mundial, pues convencieron a los alemanes que ocuparon Francia de que no hicieran lo mismo con Andorra. El cantautor americano Pete Seeger, fallecido hace poco, dedicó hace medio siglo una canción a Andorra, admirado al enterarse de que sólo dedicaban unos cinco dólares a armamento, mientras Estados Unidos gasta millones.





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